ANLIUM pero... [rage tochopost incoming]
Resulta que esta tarde iba a ir hasta casa de un amigo en bici, así que me dispongo a salir, cojo mi bicicleta en el garaje y compruebo que, efectivamente, la rueda trasera está tan ligeramente desinflada como ayer, así que me acerco al compresor de aire que tenemos allí y lo enchufo para que coja aire y yo pueda inflar mi rueda e irme. Espero un par de minutos y pruebo a ver si ya tiene aire. La manguera no suelta ni una brisa, eso me mosquea y le echo un ojo a la válvula de la presión que, en efecto, está subiendo. Así que, aún con la mosca detrás de la oreja dejo el... bueno, el cacharro con gatillo que tiene la manguera en la punta (¿llamémosle aplicador?) encima de la mesa de trabajo de mi padre y me quedo de pie como un pasmarote con la esperanza de que cuando el compresor termine de comprimir, pueda inflar mi rueda (aún sabiendo que debería haberla podido inflar ya, pero la esperanza es lo último que se pierde, dicen).
El ruido infernal termina (5 o 10 minutos esperando), cojo el aplicador y aprieto el gatillo con ganas. Pero no, nada es tan fácil, eso sigue sin funcionar, empiezo a hartarme, así que reviso la manguera para buscar la válvula donde antes fallaba y ver si es que está jodida. La cojo, la desconecto y vuelvo a conectar unas tres o cuatro veces y sigue sin pasar nada. Cojo una escalera para llegar hasta el compresor (está en una estantería que le hizo mi padre para que no estorbase) pero por culpa de la otra bicicleta (que está colgada en un armatroste que puso mi padre en el techo para que no estorbase) no puedo acercarme lo suficiente como para hacer nada, así que vuelvo a colgar la escalera, no sin antes blasfemar un poco y me subo a la mesa de trabajo.
Desde ahí veo que hay una especie de regulador, lo giro con ansia hacia un lado, no pasa nada. Lo giro hacia el otro y, efectivamente, tampoco pasa nada.
Empiezo a cagarme en todos los muertos de mi padre, porque recuerdo que había desmontado la manguera del compresor cuando le había comentado lo de la fuga, y dado que nadie más que él la había tocado desde entonces, la culpa de que el compresor no funcione tiene que ser suya. Desesperado, desenchufo la manguera del compresor y el trallazo del aire a presión saliendo me deja el tímpano derecho arrugado.
Ahora, además de cabreado, sudando, subido a una mesa y con las manos llenas de mierda estoy sordo del oído derecho. Hago el idiota con la válvula un poco más porque no soy capaz de volverla a colocar en su sitio. Cuando consigo pruebo a ver si puedo inflar mi rueda, pero no, el aplicador sigue sin hacer absolutamente nada cuando aprieto el gatillo. Vuelvo a desconectar la válvula que une el compresor y la manguera, con la consiguiente rotura de tímpano, la vuelvo a conectar, la desconecto, la conecto. Sigo un rato hasta que desconectar y conectar esa válvula ya no tiene secretos para mí y mi oído derecho alcanza la funcionalidad de una pared de ladrillos.
Ya probé todo y sigo sin poder hinchar la rueda de mi bicicleta, me bajo de la mesa y maldigo que el coche de mis abuelos no esté (porque en el maletero de ese coche está el único bombín útil de esta casa), y como no puedo hacer nada más, me largo mientras rumio rabia pura.
Cambio marcha en la bicicleta por el camino antes de incorporarme a la carretera y, como el cambio está hecho una mierda, bajo la vista para ver si tengo que hacer alguna maniobra extraña para que funcione. En el escaso segundo, a menos de 5 km/h, que estoy viendo hacia la cadenilla bailoteando entre las tres catalinas, casi me como a un señor que pasaba por ahí, así que freno y empiezan a pasar coches antes de que pueda incorporarme a la circulación. Espero un buen rato a poder meterme, pedaleo y ¡oh sorpresa! al haberme parado sin terminar de cambiar, la cadenilla se hizo un bonito bollo en eleje de los pedales. Cuando voy a sacarla me deja bien claro que el que se va a joder (y llenar las manos de grasa) soy yo, porque no solo no va a salir sino que además ya tiene dos eslabones torcidos, así que cruzo la carretera de nuevo, vuelvo a casa hecho una furia y llamo al telefonillo. No hay respuesta, vuelvo a llamar más insistentemente. Sigue sin haber respuesta. Tiro la bicicleta al suelo, me cago en Dios y en toda la Corte Celestial y me dirijo a casa de mis abuelos a por su copia de las llaves tras recordar que la mía está muy cómoda en mi mesita de noche.
Entro en su casa y rebusco en el botecito de las llaves. Pero como no podía ser de otra forma: no están. Maravilloso, simplemente maravilloso. Me voy, dejo todo como estaba y vuelvo al punto de partida, con una bicicleta estropeada, una puerta cerrada y un cabreo del tamaño (metafórico) de Burgos. Vuelvo a llamar y sigue sin haber respuesta, así que toca lo de los sábados por la noche: trepar.
Ya dentro abro el portal del garaje, meto la bicicleta, lanzo el casco contra la pared encima del armario, se cae, facepalm, lo vuelvo a lanzar, él se queda quieto sobre el armario y yo me quedo contento. Me voy al compresor para... no sé, igual quería comérmelo o algo. La cuestión es que presiono la válvula que estaba en medio de la manguera y de repente se desmonta y siento una sensación familiar en el oído derecho. Entonces comprendo que lo que fallaba en el circuito todo el rato había sido esa válvula, todo funcionaba menos esa puta válvula que por alguna razón tanto mi padre como yo fuimos incapaces de montar adecuadamente a la primera (aunque a él no se le ocurrió probarla por si acaso la había montado mal). Superé el impulso de meterme la manguera en la oreja y apretar el gatillo hasta que mi masa cerebral chorrease por mis conductos lacrimales y subí a mi casa con ganas de coger un hacha con la que reventar mi bicicleta. FIN.
tl;dr:
![[Imagen: rage.png]](http://img526.imageshack.us/img526/8538/rage.png)
^googol.